Diseñamos los acuerdos con clientes y proveedores estratégicos para asegurar que el crecimiento de la empresa no genere dependencia, desorden operativo o pérdida de margen. Cuando una empresa crece, sus relaciones contractuales dejan de ser intercambios puntuales y pasan a sostener su funcionamiento: ingresos recurrentes, suministro crítico, externalización de procesos o acceso a mercado. Si estos acuerdos no están bien definidos, aparecen fricciones, incumplimientos difíciles de gestionar o situaciones de dependencia que limitan la capacidad de decisión. Intervenimos para estructurar estas relaciones de forma que la empresa mantenga el control sobre su actividad, pueda adaptarse a cambios y evite bloqueos derivados de contratos mal planteados.