Diseñamos las relaciones contractuales entre las sociedades del grupo para ordenar cómo se prestan servicios, cómo circulan los recursos y cómo se distribuyen funciones y responsabilidades. En estructuras de grupo, gran parte de la actividad no ocurre hacia fuera, sino entre las propias sociedades: prestación de servicios, cesión de recursos, financiación o explotación de activos. Si estas relaciones no están bien definidas, aparecen ineficiencias, conflictos internos, riesgos fiscales y dificultades para justificar cómo funciona realmente el negocio. Intervenimos para estructurar estos flujos de forma clara y coherente, asegurando que cada sociedad cumple su función, que las relaciones son exigibles y que el conjunto opera de forma ordenada y controlada.